El enfoque sistémico resulta
de la aplicación de conceptos de la Teoría General de Sistemas en la lectura de
fenómenos tanto naturales como artificiales, a los cuales consideramos
sistemas. La Teoría General de los
Sistemas [TGS] se presenta como una forma
sistemática y científica de aproximación y representación de la realidad
y al mismo tiempo, como una orientación hacia una práctica adecuada para
formas de trabajo interdisciplinarias.
Desde una visión científica, la TGS se caracteriza por una “visión
holística”, en donde lo importante son las relaciones y los conjuntos
que a partir de ellas emergen. En la práctica, la TGS ofrece un ambiente
adecuado para la interrelación y comunicación –creativa, solidaria y fecunda- entre
especialistas y especialidades. La TGS ha tenido varias descripciones como: una teoría matemática convencional, un metalenguaje o un modo de pensar. Los Objetivos de la TGS son: a. Impulsar el desarrollo de una terminología que
permita describir las características, funciones y comportamientos sistémicos, b. Desarrollar un conjunto
de leyes aplicables a todos estos comportamientos y c. Promover
una formalización (matemática) de esas leyes.
Antes de la aparición de la TGS –o enfoque sistémico-,
que se desprende de la metodología de análisis utilizada por un biólogo para
clasificar las distintas especies que conviven en el mundo natural, se utilizaba solo el enfoque analítico (ahora, ambos enfoques son complementarios). En el enfoque
analítico se pierde la posibilidad de comprender el comportamiento de un
elemento en un contexto porque en el sistema completo hay “conductas” de los
elementos nuevas y distintas con respecto del estudio del sistema con sus
componentes compartimentados.
Marcelo Barón, "Enseñar y Aprender Tecnología", Ed.Novedades Educativas, Buenos Aires, 2004.